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diumenge, 19 de febrer del 2012

¿Palabras o imágenes?

Actualmente y desde no hace demasiado tiempo existe un debate entre la cultura impresa y la cultura audiovisual. La primera, más conocida en el siglo XX como galaxia Gutenberg, se caracteriza por ser  más “culta” y más intelectual. La literatura pertenece a esta cultura impresa. La segunda, la cultura audiovisual, se considera más elemental, más superficial y más banal. El cine, la televisión, la radiodifusión e Internet forman parte de esta última. Tradicionalmente, la literatura se ha considerado un elemento dirigido a un público reducido e intelectual, por el contrario, los audiovisuales van dirigidos al gran público, a la sociedad de masas.  

La confrontación entre estas dos culturas ha sido un tema de debate que contiene bastante jugo. Lo han tratado muy de cerca Mario Vargas Llosa y Román Gubern. Vargas Llosa, nacido en Perú, es un personaje polifacético: es académico de la lengua, crítico literario, periodista, político y es considerado uno de los más grandes novelistas hispanoamericanos de la segunda mitad del siglo XX. Gubern, nacido en Barcelona, es crítico y guionista especializado en el ámbito cinematográfico. 

Vargas Llosa en su artículo “Dinosaurios en tiempos difíciles”, se lamenta de la situación existente. Los límites de la literatura no se encuentran solamente en lo artístico sino que también cabe dar importancia a lo moral y a lo cívico. Actualmente se publican muchos libros pero no son precisamente extraordinarios e inteligentes sino que la literatura actual ha descendido de nivel. Según Vargas Llosa se ha vuelto irresponsable e idiota,  a raíz de lo cual, muchos novelistas refutan el género novelesco. El único objetivo que tiene la literatura en estos momentos es el de entretener. Ya no queremos esforzarnos ni hacer operaciones de memoria, asociación y creación, nos hemos vuelto perezosos, por lo cual, emprendemos el camino fácil: los medios audiovisuales que no exigen esfuerzos intelectuales. Aunque se considera adicto al cine, le llena más la literatura. Las buenas lecturas le han hecho ser tal y como es, le han hecho crecer intelectualmente. Si la literatura continúa de ésta manera, superficial y poco inteligente, no podremos proliferar como personas. Caeremos en la barbarie. Para que esto no suceda necesitamos una concienciación a favor de los valores pacíficos, cabe demostrar que aún queda sitio para la esperanza. Los escritores tienen que  contribuir en esta tarea para abrir los ojos a la sociedad. Vargas Llosa también cree que la palabra tiene más posibilidades que las imágenes en el análisis de los problemas, es decir, “de decir la verdad”. Vivimos en una contradicción: estamos informados en abundancia pero cada vez más nos distanciamos de lo que realmente ocurre en el mundo. El autor hace una metáfora muy acertada: “[…] ha conseguido convertir al televidente en un mero espectador, y al mundo en un vasto teatro, o, mejor, en una película, en un reality show […]”.  En este sentido, estamos convirtiendo la información en ficción. Aunque pueda parecer lo contrario, los medios audiovisuales están implícitamente vigilados y controlados, de esta manera, abordan los temas que puedan resultar conflictivos o que puedan desgastar a los que se encuentran en el poder. Por lo tanto, existe una necesidad de llenar un vacío y la literatura puede hacerlo si conseguimos abrir los ojos a una sociedad que, en estos momentos, está ciega. 

Román Gubern hace una crítica sin rodeos a los medios audiovisuales, especialmente a la televisión, en su artículo “Chiclé para los ojos”. Intelectuales como Karl Popper, Pierre Bourdeau, Vargas Llosa y Giovanni Sartorio piensan que la televisión no es compatible con la democracia a causa de la gran exposición de la audiencia a la televisión. Gubern matiza este punto de vista diciendo que existen dos tipos de telespectadores: los incondicionales y los selectivos. Los primeros, son mayoritariamente amas de casa, jubilados y parados, los cuales tienen la televisión de su casa encendida durante todo el día aunque no la estén mirando. Los segundos, sólo la miran cuando les interesa algún programa. Gubern define la televisión como “un púlpito que se disfraza de ventana (o una ventana que se disfraza de púlpito) y que esconde una tienda”. En otras palabras, la televisión es un mero negocio escondido detrás del entretenimiento. El entretenimiento se basa en la “pedagogía de la rutina”, la gente pide lo que esta acostumbrada a consumir: la telebasura. La televisión de nuestros tiempos se caracteriza por el sensacionalismo. Gubert, remarca que la televisión actúa como un narcótico que no nos deja abrir los ojos a la realidad más próxima. Afortunadamente, la televisión aún tiene espacio para unos programas más sensatos e humanos. 

Mario Vargas Llosa acierta con la idea de que la literatura es ahora de una menor calidad y está siendo sustituida por la televisión y el cine. Pero no solamente está bajando su calidad sino que solo está siendo consumida por una finalidad: el entretenimiento. En este sentido me gustaría volver atrás en el pasado, concretamente en la Atenas del siglo IV a.c. Aunque de esto ya hace unos dos mil quinientos años, la sociedad de entonces y la actual tienen rasgos comunes. Platón expresaba su malestar por un concepto decadente de arte (entre ellos la literatura), el cual se concebía como un sistema de diversión. Cuanto más decadente y divertido es el arte, el gobierno está mas tranquilo, en el sentido que los ciudadanos se distraen y no interfieren en el poder, de aquí viene la expresión latina panem et circenses.  En otras palabras, los mantienen controlados. Este concepto de arte está estrechamente relacionado con el concepto que tiene Vargas Llosa sobre la literatura actual que he expuesto anteriormente. La literatura deviene un narcótico cuando se convierte en un medio de diversión de las masas. Por lo que hace referencia al cine, Vargas Llosa considera que es insuficiente. Novelas como las de Dostoievsky,  Tostoi,  Balzac, Thomas Mann o Kafka le proporcionan un conocimiento mejor o de mayor calidad de los asuntos humanos. Estoy en desacuerdo con esto. Grandes directores cinematográficos como David Lynch o Woody Allen tienen unas películas con un nivel intelectual perfectamente equiparable con los grandes novelistas citados anteriormente Por otro lado, considero a Vargas Llosa ligeramente utópico ya que cree que en cuanto la literatura cambie, nos conducirá de una sociedad violenta hacia “un mundo pacífico” y des de mi punto de vista considero que hace falta alguna cosa más que la literatura para concienciar a la sociedad. La expresión “un mundo pacífico” me recuerda bastante al comunista e utópico Karl Marx que abogaba por un final de la historia comunista: feliz y pacífico. Por lo referente al texto de Román Gubern, debo decir que estoy íntegramente de acuerdo con su opinión. La televisión no es más que un negocio que nos hace ciegos, hace que no veamos más allá de. Mayoritariamente emite telebasura y programas sensacionalistas sin ánimo de educar de una manera sensata a los ciudadanos, por lo tanto, está creando una sociedad de hombres y mujeres simples y sin preocupaciones por la vida que en realidad es real e importante.

diumenge, 5 de juny del 2011

Qui fabrica les nostres idees?

Retrocedim en el temps. Situem-se als anys 50. Estem a Washington D.C, al Capitoli. A l’interior del Senat s’està debatent sobre els impostos aplicables a la llet, i, a fora, als passadissos, hi ha un grup de persones exercint pressió i influint sobre les decisions que estan prenent els senadors. Doncs bé, aquí és on comença la història dels lobbies. 

Però, amb què penseu quan us ve al cap el concepte de lobby? És un sector molt desconegut per la societat, per tant, se li atribueixen aires sinistres, ja que no se’n coneix la lògica. Tenint en compte que vivim en una democràcia jove, que lobby és un terme anglès i el fet que hem vist moltes pel·lícules de Hollywood, la imatge que ens queda no és massa positiva. De seguida ens ve el cap el lobby jueu, el del sector del tabac, el de la indústria armamentística o els maçons. Però un lobby no és res més que un òrgan, una institució o una empresa que defensa els interessos d’un sector determinat de la societat. Ven un producte legal per influir de manera legítima en les decisions del poder legislatiu i executiu. I tothom té el dret de defensar els seus interessos, des del sector bancari fins al sector mèdic, passant pels ecologistes i el moviment feminista. 

El lobby actual ha evolucionat i ja no funciona com als anys 50. Ara és més sofisticat i s'ha convertit en una professió més. Es tracta de relacions institucionals en tot el seu esplendor. I la comunicació hi juga un paper protagonista. Des de l’enviament d’una simple nota de premsa, passant per les tertúlies d’Els matins del Cuní, fins a la publicació d’articles d’Spin doctors. Tot això per a aconseguir un objectiu: canviar normatives o adoptar polítiques. 

Però anem encara més enllà. En base a què es pressiona per influir en les decisions? Aquí entra el rol dels think tanks, altrament anomenats generadors de pensament o laboratoris d’idees. N’existeixen més de 6.000 arreu del món i 1.500 dels quals són americans. Es tracta de científics, metges, sociòlegs o periodistes que es dediquen a analitzar, crear i difondre corrents de pensament i valors entre la ciutadania per tal de traduir-ho a recomanacions polítiques. És a dir, són els que creen la opinió pública i entreguen al govern les seves investigacions. Són els que generen debat entre la població que llavors, es convertirà en llei. 

Per tant, un dels possibles esquemes que conformen el nostre sistema estaria encapçalat pels think tanks en un nivell primari, els mitjans de comunicació i la conseqüent opinió pública en un segon nivell i la política en posició última executant. Dins d’aquest sistema, els lobbies tenen un paper omnipresent pressionant el seu sector concret. 

El que vull dir amb tot això és que el tema dels think tanks i el lobbisme no està gens arrelat al nostre país. Fins on estic informada, tant a Washington com a Brussel·les hi ha un registre de lobbies. A nivell espanyol, no existeix, fet pel qual Brussel·les va cridar l'atenció, un cop més, al nostre estimat país. Tots els estudis als quals he pogut tenir accés, apunten a la necessitat urgent de potenciar aquests organismes pel bon funcionament polític. Oportunitat professional perfecte. Si li sumem la crisi política que estem vivint, on el poder es concentra en mans d’uns pocs i on es necessita una renovació d’idees urgent, els laboratoris de pensament són la solució.  

I és per aquest motiu que els Estats Units han arribat on són. I és que jo sempre els he criticat, i més després d’haver-hi viscut un any, però set anys més tard, me’n adono que era un crítica encoberta. El que vaig jutjar no era un país, era la meva incapacitat per obrir la ment i adaptar-me. Però bé, ja ho tenim això la gent de poble, molts de nosaltres triguem a veure les coses.


dimecres, 4 de maig del 2011

La mort que ha salvat la imatge del president

No els donem més la raó. No siguem estúpids. Ja n'hi ha prou. Vull deixar clar el meu punt de vista, encara que pugui semblar una ezquizofrènica. Potser val més això que el fet de no pensar i anar xuclant tot el que els grups més poderosos del món ens volen emmagatzemar en el nostre subconscient. Però bé, intentaré argumentar la meva ezquizofrènia des del principi.

Situem-se l'any 2001. Bush presideix els Estats Units. Tots coneixem la història: Atac contra les Torres Bessones, bla, bla, bla. Aquí hauriem de seure tots i callar, ja que encara no en sabem el desenllaç. Hi ha qui diu que Bush i els seus titelles Rice, Cheney, Mueller i Rumsfeld van estar-hi implicats. S’han portat a terme diverses investigacions que parlen d’uns documents que incriminen el govern per tal d’aconseguir avantatge política, així com també d’uns testimonis. Però bé, cap de nosaltres no té ni la suficient capacitat, ni el poder, ni els mitjans suficients com per destapar la trama. Per tant, saltem al pròxim escenari.

Post atemptat. Les enquestes assenyalaven que un 80% dels americans donava suport a la decisió de Bush d’atacar Afganistan, Iraq o el que fes falta. El poble americà es va unir, havien de complir amb el seu deure moral: Anar tots contra l’enemic, tothom contra Osama Bin Laden. Simptomàticament, la bona imatge de Bush Junior es va disparar. El president va aconseguir un dels seus objectius, sortir reelegit el 2004 i fer desaparèixer John Kerry del mapa. Li hauríem de preguntar al senyor Michael Moore si realment va ser reescollit per la bona imatge que va adquirir després de l’11-S o si algú es va descomptar gestionant els vots de 122.267.553 americans. Però això ja és un altre tema. Se’m està fent molt difícil condensar les meves idees.

Van passar quatre anys més, i la imatge de Bush, com ens explica la teoria de l’ànec coix, es va acabar deteriorant i va arribar a la presidència un xaval de Harvard super enrotllat, demòcrata, modern i amb Twitter. Els americans van deixar el seu futur a les mans del pseudoafroamericà, van obsequiar-lo amb les seves expectatives, gairebé res. La llei de la gravetat crec que ens diu que quan una cosa puja, baixa. Doncs això és el que exactament va passar. Els americans creien que Martin Luther King II els treuria de la crisi financera, però això, evidentment, no va passar. La seva popularitat va baixar en picat, fins arribar a la xifra més baixa d’acceptació i credibilitat des que va ser elegit, segons apuntaven les enquestes d’aquell moment.

A partir d’aquí, Obama es va dedicar a recuperar-se davant l’opinió pública per reposicionar -se com a president de tots. L’època del Renaixement, com apunta el periodista Pere Franch. Però no acabava d’arribar on es volia. El punt d’inflexió va arribar l’altre dia quan les U.S FORCES van KILL (no assassin, com em penso que seria el més correcte) Osama Bin Laden. Les enquestes del New York Times ja apunten que la popularitat i el valor del president experimenten una puixança. Que extrany. La majoria de diaris nordamericans reforcen la idea que ha estat Estats Units qui ha matat a Bin Laden. “US kills Bin Laden”, “Bin Laden killed by US Forces”, “US Forces kill Osama”, bla, bla, bla. Obama és l'heroi!

Per quin motiu l’han trobat i matat ara? Jo no em crec que les forces d’intel·ligència (o com es digui aquesta gent de l’FBI) no hagin sabut exactament on es trobava en cada moment. Proveu de buscar al Google paraules com terrorisme islàmic, Bin Laden, George Bush o bombes durant un any, tres cops al dia i us vindràn a trucar a la porta i a arrestar-vos. Són més intel·ligents del que poden semblar. Jo arribo a la conclusió que tot és una estratègia de la Casa Blanca, qui esperava aprofitar el moment oportú. Matar-lo ara era el moment que els podia sortir més rendible. Ja estan recollint fruits. Perdoneu, però avui he tingut un dia horrorós i necessitava rajar d’alguna cosa. Malauradament, res del què he escrit, estarà mai fonamentat.

dimecres, 15 de desembre del 2010

Avui he descobert que ja no miro la 'tele'

Aquest matí, mentre esmorzavem amb un amic, m’ha preguntat si havia vist un programa que van fer a Cuatro l’altre dia. Li he dit que no, i de seguida, amb una cara una mica extranya, m’ha dit, “Tu ja no mires la tele, oi?” M’he quedat en blanc durant dos o tres segons, i m’he adonat que tenia raó, ja no la miro. Poc a poc, he anat canviant els meus hàbits fins al punt que ja no consumeixo la televisió pròpiament dita. Ara me'n construeixo la meva de pròpia per l'ordinador.

A mesura que ha anat passant el dia, he anat reflexionant sobre el tema i m’he adonat que sense fixar-m’hi he passat a fer-me la programació a la meva mida, miro el que em ve de gust i quan em ve de gust. No recordo quan va ser l’últim cop que vaig mirar algun programa al sofà de casa. Fa mesos que no el faig servir.
Sempre he sentit a dir que el programador era una figura clau en la Neotelevisió. Una professió emergent en aquests últims anys de competivitat televisiva entre les cadenes, però que ara té els dies comptats. Era l’estratega de la cadena, havia de tenir un gran instint, a banda d’un àmpli coneixement sociològic de la població, que li digués el que els espectadors acceptaran o no. No és el mateix posar un programa a les nou del matí que a les onze de la nit. Fins aquí tothom hi pot estar d’acord. Però la societat està experimentant canvis molt significatius. Cada vegada més, és el propi públic qui tria el que vol mirar en cada instant. A mi em ve de gust mirar Ventdelplà mentres dino, Mujeres Ricas el cap de setmana i Crackòvia a l’hora de la migdiada, i a sobre, dos capítols seguits. Qui m’ha d’imposar veure Infidels els dimarts a la nit? O el telenotícies al migdia? Trobo que mirar els informatius per la televisió és una gran pèrdua de temps amb la velocitat a la qual estem exposats a les nostres vides. De veritat que he de perdre una hora al dia, com a mínim, mirant notícia rere notícia? Quan amb un parell de clicks ja m’he llegit el que m’interessa de cinc diaris diferents i n’he vist pel YouTube el vídeo corresponent. O que m’expliquin coses que al vespre del dia anterior o a primera hora del matí ja s’ha publicat al Twitter.

La televisió s’està morint, estan apareixent noves fórmules a mida per cada un de nosaltres. Una manera de consumir els continguts més dinàmica i personalitzada. Quan els expliqui això als meus avis em prendran per boja, ja que encara creuen que la televisió és una virgueria…